La guerra ya está aquí

En el estado de México hablar del abigeato es casi como hablar de leyendas remotísimas; de lugares donde sólo habita la memoria; de parajes, vidas y muertes que forjaron fortunas, ruinas y hasta presidentes de la república. Tierra de Peña Nieto y la cauda Atlacomulco, que le acompañará siempre, el estado de México donde Eurviel Ávila retó al jupiterino grupo Atlacomulco; el estado de México de industrialización a rajatabla; de asaltos como hongos en lluvias; de transporte mafioso y policías de vista especializada. En el estado de México, la guerra ya llegó, y estará ahí por lo menos dos largos y tediosos años.

La guerra desatada por las elecciones a la gobernatura, en este año y la presidencia, para el 2018, hará que el ambiente del estado de México y los estados aledaños, se vicie a un punto que va más allá de los ánimos ciudadanos.

Más allá del descrédito con el que ya cuentan los partidos políticos, la vana campaña que ya tienen los mexiquenses encima, sólo acrecentará ese descrédito, por lo que los partidos, tendrán que atenerse a sus “bases”, a su “músculo”. Pero si se atuvieran a esto, apenas alcanzarían la victoria con números muy por debajo de lo aceptable, por lo que en esta ocasión, los indecisos serán el “botín” de todas y todos.

El “frente” de las encuestas, al marcar empates, ya tienen ganador, sólo por eso.

En el “frente” económico, hay ganador, al menos momentáneo.

El “frente”

Pero la guerra de “memes”; la guerra de artículos periodísticos “negros”; los “enroques” partidistas; las alianzas oscuras y por debajo de la mesa; todo está ya en juego. Todo está ya circulando.

Y los partidos no entienden que no entienden, suponen que pueden convencer, ya no de votar por ellos, sino simplemente que las personas vayan a votar.

Y el EDOMEX no tiene horizonte “independiente”. ¡¿Quién se atrevería?! En una de esas, en Tultitlán, en Ecatepec, en cualquier momento, un balazo, una refriega, un cuchillo, hasta una maldición negra podría ser fatal y pobrecita, pobrecito, se “nos fue” y su lucha por la democracia no será en vano y en paz descanse y tan tan.

No tiene horizonte, también. El desencanto se traduce por momento en violencia y en momentos, los más, franca indiferencia.

Alejandro Encinas

Delfina Gómez

Alfredo del Mazo

Josefina Vázquez Mota

La “pléyade” de “banderas” bajo las que millares de personas guerrean desde ahora, por un gobierno, por una plaza, por una cabeza de playa ante la contienda mayor de la elección 2018. Todas y todos con “estrategias” novedosísimas, cercanas a la gente, con propuestas reales y un sin fin de calificativos a cual más falso, a cuál más desatinado, por decir lo menos.

Y atrás de todo esto, una historia donde las sospechas de corrupción, desvíos, ineptitud y componendas.

Y todavía más atrás, pobreza, miseria, desencanto y rabia.

Sí. La guerra ya está aquí.

 

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