Doble violencia en Topo Chico

Por supuesto, aquí no encontrarás los videos “tan famosos”. Lo siento.

El Centro de Prevención y Readaptación Social Topo Chico es una prisión estatal inaugurada en 1943 conocida como “Penal del Topo Chico” está ubicada en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, México.

Unos dice que sí, otros, dicen que no (faltaba más). Lo cierto es que sea donde sea que se hayan grabado los videos, resumen de una manera lúgubre, el estado de cosas en México. Los videos exhibidos, son el reflejo de lo que sucede en calles, casas y casi todos los ámbitos de nuestro degradado país.

Sin embargo, más allá de esta muestra desvergonzada de la situación de los reclusos; más allá si es o no, “culpa” del Bronco lo que pasa en el penal (y aquí, nunca es más acertado el nombre, un lugar de penas, de purgas, dantesco, pues); más allá de los dimes y diretes políticos que se desprenderán de estas imágenes abyectas, me llama la atención la manera de “sobajar” a los presos: obligados a portar “ropa interior femenina”. Es decir, ¿ser mujer es ser inferior? ¿Los hombres tienen la idea de que una mujer sumisa debe vestir ropas vulgares y lavar el piso de rodillas ante “el amo”, ante “el macho” y soportar en silencio la violencia?

Porque, enfrentémoslo, la vestimenta que obligan a utilizar a esos hombres, simboliza gran parte del imaginario sexual de sus violentadores, simboliza lo que para ellos simboliza una mujer y eso, nadie lo ha mencionado hasta ahora. Tal vez porque les parece “normal” que un signo de vejación sea vestir a un hombre de mujer.

En ese gesto, todos nosotros, ¡todos!, al callarlo o al “no verlo”, normalizamos la violencia hacia las mujeres; normalizamos el hecho de que sirvan de rodillas a un macho violento y vulgar, en aras ¡¿de qué carajos?!

Ciertamente está mal, podrido, infecto, el asunto en el penal de Topo Chico. Ciertamente el sistema penal mexicano es un asco. Y sin duda alguna, la concepción que tiene la mayoría de los hombres, de las mujeres, es para aborrecerles.

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