Acapulco, la vida va o el sentido del viaje

La nostalgia como reflexión de lo que no alcanzamos a a-prender, lo desenredamos toda la vida y en la vejez, en el ocaso, sabemos exactamente qué significa. En este sentido, el viaje como Rito de Paso es vigente tanto en la juventud como en el término de aquello que con tanta pomposidad llamamos “vida adulta”.

Alfonso Serrano Maturino, nos plantea la ida a ninguna parte y a todas, con su largometraje Acapulco, la vida va.

La historia es tan simple y compleja, como que tres amigos en el ocaso de sus vidas, se dirigen a Acapulco para reencontrarse con su pasado, pero también con su presente, su tiempo a cuestas, los achaques y los amores perdidos; pero también con los nuevos.

Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.

Quevedo suena por esta obra de Serrano Maturino, pero también Freud, Don Juan, Ingmar Bergman y Tánatos; por tanto, también Eros y las resonancias míticas que cargamos por herencia grecorromana.

El terror de lo que viene (¿acaso viene algo después de la muerte?) y la dicha de lo que fue (¿qué es eso que nos forzamos a nombrar como pasado?), se instala en el constante presente de risas y llantos sin que podamos superar el altibajo.

Con un reparto que incluye a Sergio Bustamante, Patricio Castillo, Alejandro Suárez y Luz María Jerez; Acapulco la vida va, remite a esos amigos y a esos amores que perduran, tejiendo y entretejiendo la vida.

Más allá de sus virtudes o defectos cinematográficos, la película de Serrano Maturino, transita entre la comedia y la reflexión filosófica, sin nunca abundar en alguna de ellas.

Un Acapulco que siempre queda en la memoria como el destino que siempre ha estado presente en el imaginario colectivo de México, transita con algunas de sus miserias y con los esplendores de quienes le conocimos hace más de dos décadas.

Acapulco, la vida va, ahora en Netflix, nos da la oportunidad de ver la propuesta de un cineasta que justamente por no estar en los reflectores del éxito mediático, nos propone una visión y un lenguaje para reflexionar sobre aquello que terca, obstinadamente, llamamos vida.

imbd

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