Rakka — Vol. I

Una voz en off: “Ellos arruinaron nuestra historia y nuestra cultura…”

En la pantalla, una visión distópica de un mundo en ruinas, lleno de construcciones donde se produce metano para que los alienígenas que han invadido el mundo, puedan respirar y hacer de la atmósfera terrestre, un lugar óptimo donde vivir. La humanidad sin posibilidad de vencer, se resiste. Extraterrestres con aspecto reptiliano luchan desde sus naves de guerra contra una humanidad refundida en cuevas, como ratas, como cucarachas y utilizadas como conejillos de indias por los alienígenas más mortíferos que el metano que producen.

Decididos a terminar con los humanos, los alienígenas pueden dominar mentalmente a los humanos y hacer que realicen acciones aún en contra de ellos mismos.

Una tierra en ruinas, un mundo sin posibilidades inmediatas, es lo que refleja la primera entrega de Rakka, volumen I de Neill Blomkamp.

Un mundo decadente, donde todo tiene precio (¿acaso no es así desde hace varios decenios), donde difícilmente encontramos solidaridad o aquello que una vez conocimos como “humanidad”; un mundo en guerra constante (se parece mucho al nuestro, ¿no es así?); un terreno ignoto pero a la vez tan cotidiano, es el que nos presenta el director en Rakka.

Tal vez no sea una coincidencia que Raqqa sea uno de los bastiones (algunos medios y USA quieren creer que el último) de ISIS (estado islámico). Aunque cabría preguntarse si  Blomkamp alude a los guerrilleros islámicos o a los estadounidenses, con esos alienígenas reptilianos que invaden el planeta en su Rakka.

Neill Blomkamp lo recordamos por Disctict 9, Elyseum y Chappie, donde, si alguna constante encontramos, es este mundo distópico que, extrañamente pero no casualmente, se parece cada día más a la realidad que vivimos todos los días en este y otros muchos países del orbe.

Paralizados por un presidente que quiere convertir al mundo en un Distrito 9, con guerras lucharas en países de los que sólo les interesa su petróleo, a los que lanzan a la pobreza extrema mientras ellos viven en una Jauja bien atrincherada (Eliseum) y con una tecnología que los comienza a rebasar (Chappie), los Estados Unidos de Norteamérica son en esta nueva aventura de Neill Blomkamp, el filo de una navaja que es criticada cuando se camina en su parte más aguda.

Las interrogantes ontológicas que surgen del corto y de lo que viene (se pueden ver los avances en su canal de Youtube); las interrogantes éticas propuestas, son, inquietantemente, las mismas que podrían surgir en nuestra cotidianidad; de ahí la importancia de Blomkamp y esta saga que, si bien entretiene, es un parteaguas reflexivo en su filmografía. Con la presencia enorme de Sigourney Weaver, son un escenario perfecto para llevarnos por tres capítulos donde comenzaremos a develar una historia que, estoy seguro, cautivará a millones de espectadores en el planeta.

Este parteaguas de Neill Blomkamp, se lanza esta vez, (un corto de 20 minutos de duración), bajo el sello Oats Studios, en Streaming por Youtube y la plataforma Steam.

Oats Studios, es un centro de producción cinematográfica independiente donde se realizarán cintas experimentales para transmitirse onLine y OnDemand (en la plataforma Steam).

La saga de esta invasión, es no sólo un corto de manufactura impecable, sino una manera de interrogar desde otro lado, nuestra realidad (finalidad última de la Ciencia Ficción) y plantearnos un futuro más halagador, menos violento.

Ahora que las grandes narrativas se han ido y clamamos por algo que nos pueda aglutinar, Rakka nos da una bofetada y nos dice que no, que hay que reinventarnos, deconstruir para encontrar las respuestas que siempre estarán más allá de nuestras más sutiles preguntas.

Oats Studios en Twitter, Facebook e Instagram, están para seguirles la pista a un grupo de entusiastas que, seguramente darán mucho de qué hablar en los años por venir.

Aquí, el corto:

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