Adioses, nervios y manías

La partida de RIUS y Jaime Avilés, deja un hueco de tristeza entre lectores y críticos; un hueco de paz entre conservadores y poderosos. Tanto el caricaturista como el escritor, uno más que otro, fueron piezas fundamentales en la escena informativa —y formativa— de finales del siglo XX y principios del XXI. Muchos han escrito más y mejor sobre sus carreras y sus logros. Desde este espacio, sólo una despedida a la distancia para esos dos maestros.

Mientras tanto, el llamado grupo Atlacomulco, manda señales de nerviosismo por la designación de Alfredo del Mazo como Gobernador del Estado de México. Y sólo son señales porque el porquerizo mayor del IEE, ya ha planchado el asunto y “limpiado” la porqueriza para que la transición se de sobre hojuelas. Ya muchos dan por hecho que el tribunal dará por válida la serie de triquiñuelas que se fraguó en los Pinos para que ganara el primo del presidentito peña y los compromisos de su grupo político se puedan cumplir a cabalidad desde el asiento de Toluca; mientras su aprendiz de canciller juega a las escondidas con Maduro, ayudado por Trump y Kushner, enlodando casi a diario el buen nombre que tenía México en el escenario internacional.

Casi al mismo tiempo, los priistas comienzan la gran pelea amistosa previa a su asamblea nacional, donde habrán de “legalizar” la decisión del pequeño presidentito, con miras a la elección de 2018. Pocas sorpresas se esperan, aunque el grupo priista no puede dejar la maña de la pantomima, la manía de las figuraciones de relumbrón. Dimes y diretes grandilocuentes. Gestos para cambiar y seguir siendo los mismos. Ellos, al igual que el que su presidentito, siguen sin entender que no entienden y ni falta que les hace, para eso disponen de los recursos públicos y de las generosas aportaciones de los siguientes empresarios consentidos del sexenio. Ganarán las elecciones a fuerza y sin que hagamos (como siempre), nada para impedirlo.

Enrique Pe–a Nieto y Arturo Montiel Rojas,
06/09/05.
Foto Gustavo Graf.

En el otro lado, el frente opositor juega sus fichas para negociar curules y secretarías, por su ayuda para dividir eficazmente el voto, para cerrarle el paso al político de Macuspana (aka AMLO), que cada día afina el pragmatismo con tal de despachar en Palacio Nacional, cueste lo que cueste y “haiga sido como haiga sido”.

Mientras tanto, el país se desmorona, se pudre desde dentro y todos corremos a nuestra “Mérida personal”, para que el daño sea el menos costoso.

Así las cosas.

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