El dinosaurio sigue aquí

Si le preguntan a un ciudadano cualquiera sobre los desmanes de la FEUH, cuando era comandada por gerardo sosa castelán, muchos les podrán narrar las cosas más espantosas que hayn podido escuchar. Si alguien les presta el libro La Sosa Nostra, tengan cuidado, lo que ahí se narra tiene correspondencia en una buena hemeroteca lo que significa que es, si no real, si lo que se piensa de sosa y el grupo (violento, mafioso, vulgar) que tomó por asalto la UAEH y la tiene secuestrada desde hace décadas, para menjarla como patrimonio propio y como grupo de choque para el que ahora es su “patrono” vitalicio (presidente vitalicio del Patronato de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo).

Priista en el dicho y coqueteador de cuantas siglas reciban alguna “cooperacha” de ese “grupo universidad” (está claro que no se merece altas por ningún lado); está claro que sosa castelán tiene tres ambiciones en la vida: vivir del erario; controlar la UAEH y llegar algún día a ser gobernador de Hidalgo.

Para todos se vale de la misma estrategia: golpear, apabullar, “convencer”. Sea literal o metafóricamente hablando, le funciona, le ha funcionado y no parará de hacerlo. No pueden ahora los sesudos analistas de Hidalgo llamarse a la sorpresa. El dinosaurio sigue ahí, porque le dan de comer, porque no le quitan los altos pastos que necesita para comer hasta hastiarse a él, sus crías y manada completa.

sosa castelán sigue presionando (con un cuento de beneficiar a los estudiantes) con un cuento que nadie cree pero que salpica a muchos, como para no ponerle un límite, obligarlo a ser transparente con los recursos que recibe de la nación y la entidad (amén de las recibidas por la sociedad que educa a sus hijos en la UAEH).

No quiere ser transparente pero manda a “su rector” a pedir dinero e incita a los despolitizados alumnos de la universidad a protestar por algo que no saben nada y no pueden pedir cuentas, so pena de ser castigados, por las fuerzas vivas de la UAEH.

El dinosaurio sigue aquí, sí, pero le siguen dando de comer. Entonces no se quejen.

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