La tristeza de todos los días

Como dijera Jaime Durán Barba, “a nadie le importa un carajo eso de izquierda y derecha” y, yo añadiría: sobre todo a los partidos políticos de México. El panorama resuta desolador.

El centrista (AKA pri) dando bandazos de izquierda a derecha, aunque más a la derecha que a la izquierda, desde la época de Miguel de la Madrid y su “renovación moral” (Duarte y Borge son, apenas dos ejemplos de lo exitoso de su campaña).

La izquierda (AKA prd y pt), perviviendo (viven muy bien, por lo que se nota) del erario público y justificando de mala manera sus “alianzas estratégicas” con la derecha.

La derecha (AKA el pan), jugando a toqueteos con los centralistas y los izquierdoso, haciendo negocios con quien se deje y aventando ayes al vielo cuando alguien que no son ellos, se enriquece a costa de tráfico de relaciones, nepotismo y corruptelas de toda laya. El indignado anaya, dice que su suegro era desde antes muy rico, pero dejando la duda de cómo sus negocios le dieron tanta utilidad en un lapso apenas mayor de 10 años. Él, ¡pobrecito anaya! que apenas le alcazaba para ir y venir todas las semanas a USA a ver a sus hijos (estudiantes que eran en una escuela particular estadounidense) y a su amada y rica esposa, en una humilde casa de su propiedad.

La chiquillada (AKA panal, verde, movimiento ciudadano), atenta a quienes pidan sus servicios de atomización del voto.

La nueva izquierda (AKA Morena) jugando al purismo y al pragmatismo para devolver a los dinosaurios a la superficie, más vivos que nunca. Practicando las viejas mañas de “hago que soy democrático pero practico el dedazo”, sacando a monreal de la jugada y dejando a claudia sheinbaum, como la candidata al gobierno de la CDMX.

Y toda esta caterva de vividores sin fin y expertos en vivir del erario por décadas y engañar a la ciudadnía por décadas, se darán, vía el impoluto INE, más de 6 mil millones de pesos, para el siguiente año de elecciones. Y será una fiesta que ya veremos, con golpes, patadas, escupidas, picadas de ojos y todas esas triquiñuelas tan inocentes, a las que nos tienen acostumbrados estos bravucones de la legalidad y la corrupción institucionalizada.

Además, para estar seguros de repartirse un botín que les permita darse los lujos a los que están acostumbrados, le han cerrado la posibilidad a los candidatos independientes, que deberán juntar al menos (si quieren ser candidatos a la Presidencia de la República) ¡850 mil firmas! en al menos ¡17 entidades! para que, en campaña les den 1.2 millones de pesos. Así, ninguna candidatura ciudadana será viable en 2018, al menos que tenga apoyos de instituciones, personas, grupos de poder y presión, como el buen Álvarez Icaza, pero que de llegar, lo harían de tal manera presionados por favores añejos que servirían para maldita sea la cosa.

El empresariado (slim incluido), jugando al enojo hasta que les toca el amigo en el poder o la oportuna licitación que ganan ellos, o ya de perdida, hasta que una decisión obtusa de la SCJN (cuyos miembros reciben sueldos altísimos), les da una razón sinrazón.

El crimen organizado diezma a la población y envenena a los jóvenes, mientras reparte dinero a diestra y siniestra (pasando, lógicamente, por el centro); el aparato gubernamental hace como que hace y el presidentito enrique el mínimo se tapa los ojos, la moral y la vergüenza (si acaso sabe lo que ello significa).

Ayer, despertamos con la noticia de que en el escándalo de espionaje del gobierno federal a opositores y periodistas “incómodos”, atrás del software Pegasus, se encuentra el Grupo IUSA. Es decir, el señor Carlos Peralta, uno de los hombres más rico de México y consentido de la Administración peñista, que lo mismo hace TODOS los medidores para la CFE, que vende tabletas para niños de primaria y secundaria, que vende software a través de empresas que no existen a los pobrecitos inocentes de la pgr.

Así, apenas la cuenta del desamparo que vivimos día a día y la indiferencia que provoca, la tristeza de todos los día.

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