El sueño y la pesadilla Inteligencia artificial en el siglo XXI | iv de v

Y dijo: Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes, y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo.
Génesis 1:26

La palabra robot, fue acuñada en 1921 por el escritor checo Karel Capek. El concepto dejó desde entonces, comenzando con la mítica Metrópolis de Fritz Lang, una cauda de humanoides metalizados, cabezas con tentáculos flexibles sobre ruedas o desafiando la gravedad, hasta androides diseñados genéticamente para realizar tareas en el espacio exterior con “fecha de caducidad” para “protección” de los humanos. Ciertamente el cine, la literatura, el arte en general, se pobló poco a poco, pero constantemente, de robots que competían en habilidades con los humanos.

Chappie (Sharlto Copley) from Columbia Pictures’ action-adventure movie CHAPPIE.

Por supuesto que la ciencia y la industria, nos han dado algunos robots que ya totalmente habilitados, están entre nosotros. Desde mediados del siglo XX, el ser humano comenzó a conjuntar esfuerzos para “ser el dios” de los seres mecanizados. Jugamos al Génesis utilizando la inteligencia y la tecnología para acelerar el crecimiento de la industria, la diversión y la vida cotidiana.

Porque consiente o inconscientemente, queremos robots que sean útiles, interactivos y cercanos de “manera natural”. Actualmente, mucho piensan en Inteligencia Artificial como un “cerebro” sintético en un cuerpo antropomorfo; entre más parecido al humano, “mejor”. Apenas somos carpinteros construyendo pinochos torpes y mal hechos.

Sin embargo, hasta el momento, los robots “más inteligentes” que los seres humanos han podido construir, son los enormes y carísimos brazos mecánicos que comenzaron a funcionar en las armadoras japonesas en los años ochenta. Y aunque todos queremos robots en todas las áreas productivas y cotidianas, resultan de precio muy elevado por la “endeble” tecnología y complicada puesta en marcha de las computadoras y mecanismos que permitirían su desarrollo factible.

Desde hace años, primero en USA y después en algunos países de Europa y Oriente, se han logrado construir robots humanoides capaces de caminar, hablar, manipular objetos e incluso, hacer movimientos tan complejos como agarrar una pelota a pleno vuelo, pero además de los costos que implican, la compleja e intrincada maquinaria y conexiones a múltiples computadoras, los hace, todavía, inviables para verlos desplazarse entre las multitudes citadas y menos aún, rurales del mundo.

Ciertamente, en algún momento los robots tendrán una apariencia humana muy acabada, y sobre todo, serán baratos y accesibles una gran mayoría, pero es dudoso que sean totalmente interactivos e “inteligentes” como nos ha acostumbrado la industria cinematográfica. Tardará todavía más, ver robots realmente inteligentes (la cuestión de definir “inteligencia, sale muy por encima de los alcances de este pequeño acercamiento).

Publicado originalmente en danyeltinajero.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *