El sueño y la pesadilla Inteligencia artificial en el siglo XXI | v ¿y última? de v

Miren, los seres humanos se han vuelto como nosotros, con conocimiento del bien y del mal. ¿Y qué ocurrirá si toman el fruto del árbol de la vida y lo comen? ¡Entonces vivirán para siempre!

Génesis 3: 22-23

Ciertamente, la imaginación de cineastas, escritores y artistas gráficos, nos ha llevado a ver la prominencia de las máquinas inteligentes, como una especie de Apocalipsis donde ellas toman el poder del mundo o del universo entero y sojuzgada la humanidad. Por eso, Musk de Tesla Motors y Zukerberg de Facebook se pelean con los alcances de la AI (iniciales de inteligencia artificial en inglés), pero la verdad, Musk está lejos de lo que “verdaderamente” podría ocurrir.

Ya bien entrado el siglo XXI, a pesar del avance sorprendente en el campo de la Inteligencia Artificial , el avance es sobre todo en el llamado “machine learning”; este campo tecnológico aún enfrenta múltiples y complicados obstáculos y problemas para superar, y todos atraviesan o atravesarán en algún momento en el campo de la ética, cosa que ni lo seres humanos hemos podido solucionar de manera efectiva; y miren que han existido, desde los presocráticos —4 mil años atrás— personas inteligentísimas tratando de resolver el problema.

Así como hemos visto los casos de Deep Blue y Depper Blue, actualmente hay un programa que juega al famoso Go.

Es AlfaGo el primer programa que se propone derrotar a un campeón del mundo de Go, al jugador de Go más fuerte de la historia, pues; y ha demostrado que no le faltan recursos.

El software AlfaGo (propiedad de una compañía británica) de inteligencia artificial, demostró su potencial en octubre de 2015 cuando venció a Fan Hui, campeón europeo de Go. El Go tiene un abanico de jugadas posibles tan vasto que supera la cantidad de átomos del Universo. Por eso se considera mucho más complejo que el ajedrez. En marzo de este año, AlfaGo cumplió su objetivo: venció al campeón mundial, Lee Sedol.

Fan Hui, campeón europeo de Go, es vencido por el programa AlfaGo.

El secreto de estos triunfos, dicen sus creadores, son las llamadas redes neuronales profundas. El asunto es tan complejo, que le valió un artículo en la prestigiada revista Nature, sólo para hacerle difusión, no crean que para explicarlo.

Trataré de sintetizar el concepto, pero los que quieran profundizar en el tema, comiencen con el artículo de Nature):

las redes neuronales, consisten ens el diseño de computadoras a semejanza de la estructura cerebral, es decir, poseen un conjunto de procesadores —“neuronas”— interconectados trabajando en paralelo (pídanle a su amigo informático que les explique esto… ¡vamos! Todos tenemos un amigo que sabe de computadoras), para que el conjunto pueda resolver un problema específico que requiera muchos cálculos que se efectúen al mismo tiempo (que corran “en paralelo”), bajo una serie de instrucciones o algoritmo; es decir, una programación compleja. Aquí como siempre con las máquinas, se depende de un programador capaz (comúnmente son un grupo numeroso de programadores trabajando de manera coordinada, bajo la visión de un “arquitecto —¿recuerdan The Matrix, verdad?—). Así, con la programación adecuada (pensada de antemano por un conjunto de humanos), estas redes neuronales son capaces de “aprender” a semejanza del cerebro humano, reforzando ciertas conexiones para ganar experiencia, que almacenan en algún segmento de su memoria y que pasa a formar parte del “cerebro” (sistema).

Este concepto se conoce actualmente como aprendizaje automático, o si se quieren escuchar muy sabiohondos Machine Learning; después, cuando se refuerza la arquitectura de todo el sistema, tanto el hardware como el software, llegamos al aprendizaje profundo, o como diría un amigo, el deep learning; que se acerca un poquito más a HAL de Odisea 2001 o a Ava (¿franca alusión a la Eva bíblica?) de Ex Machina.

Aquí, su amigo el informático les podría decir que en la programación convencional que se hace en infinidad de empresas, la computadora (el software) recibe instrucciones para cumplir o completar una tarea y por supuesto, la hace de una manera eficiente o deficiente, pero no “aprenderá nada”. Y es cierto, pero si son usuarios de Spotify o Netflix o Facebook o Google, estas plataformas, estos sistemas van “aprendiendo” con cada “me gusta”, con cada canción que buscan y encuentran, con cada búsqueda, con cada película o serie que ven; el sistema va almacenando esa información (hasta cuando ustedes interrumpen el video o el audio, o cuando se quedan mucho tiempo en un sitio.

Y así, va almacenando muchísima información que después utiliza para “darles recomendaciones”. Es decir, la máquina va aprendiendo de ustedes, la retro-alimentamos a cada segundo. De ahí que se hable tanto, en nuestros días, de Big Data y Data Mining, como conceptos fundamentales en el desarrollo de tecnologías y servicios mejorados, pero claro, eso NO ES inteligencia artificial, por mucho que lo quieran publicitar como tal.

Estas redes neuronales analizan miles de datos y poco a poco (en “tiempos de procesadores, claro), sus nodos o capas comienzan a reconocer los detalles que son importantes y los que no. Este proceso, al igual que en el cerebro humano, hace que ciertas regiones neuronales se fortalezcan y otras no. Depende de la información que le proporcionemos.

Ahora piensen en el simple acto de caminar por su colonia. Descubran los miles de procesos almacenados tan sólo al caminar, después sumen todos los posibles detalles a memorizar para que reconozcamos la colonia, la banqueta, la zona y no perdernos. Eso, en un imaginario Robot, exigiría millones de cálculos paralelos y una capacidad de cómputo que requeriría almacenamiento, espacio, energía, ventilación, análisis.

Trasladen esto a un mal día en la oficina o con un cliente… ¿verdad que estamos lejos de la inteligencia artificial?

Siguiendo a Steven Pinker, creo que la agresión y la violencia, al igual que otras conductas humanas como el amor mismo, representan un problema muy complejo para los “computólogos”.

Anteriormente habíamos dicho que la palabra robot, fue acuñada en 1921 por el escritor checo Karel Capek. Es momento de hacer un resumen, rápido y no extensivo, de nuestro recorrido por la inteligencia artificial:

1642

  • El filósofo y matemático francés Blaise Pascal, creo la llamada “pascalina”, calculadora de engranaje, destinada básicamente a solucionar problemas de aritmética comercial.
1670
  • El filósofo y matemático alemán Gottfried Wilhelm Leibniz basado en “la pascalina”, inventa una máquina que también es capaz de multiplicar.
1801

  • Joseph Jacquard inventa una tarjeta perforada, para su máquina de tejer brocados, que controla el patrón de funcionamiento de la máquina.
1882
  • Charles Babbage produce su Máquina diferencial, (Difference engine) que era capaz de calcular logaritmos e imprimirlos de 1 a 108.000 con mucha precisión, y formuló los fundamentos teóricos de cualquier autómata de cálculo.
1910
  • Charles Babbage produce un prototipo de su Máquina analítica, que si bien carecía de memoria y no era reprogramable, fue capaz de calcular una lista con los múltiplos de PI. Este proyecto lo concibió con la primera programadora de la Historia Ada Lovelace.
1936
Kurt Gödel
Kurt Gödel
  • Alan Turing, trabajando sobre las ideas de Kurt Gödel, llega a concebir los postulados de lo que, desde entonces, se conoce como la “máquina de Turing”, en el famosísimo ensayo Los números computables, con una aplicación al Entscheidungsproblem.
1938
  • Aplicando su concepto de Hipercomputación a la “máquina Universal”, Alan Turing crea el concepto de “máquinas Oráculo (Oracle)”.
  • Konrad Zuse completa la Z1, primera computadora de funcionamiento electromecánico, programable (mediante cinta perforada) y que usaba sistema binario y lógica boleana
1939
  • Turing y su equipo, construyen la primera versión de la máquina “bombre”, para descifrar los códigos nazis que se cifraban con la máquina Enigma.
1944
  • IBM construye la computadora electromecánica Harvard Mark I, con un equipo encabezado por Howard H. Aiken.
1947
  • La Universidad de Pensilvania construye la ENIAC (Electronic Numerical Integrator And Calculator), primera computadora electrónica de propósito general
1950
  • Alan Turing postula uno de lo legados más aclamados de la historia de la IA: para decir que una computadora piensa, debe ser capaz de interactuar con un juez sin que este pueda decidir si es una máquina o un ser humano.
  • Isaac Asimov, enuncia las tres leyes de la robótica, en su novela Yo Robot.
1956
  • ¿Recuerdan a John McCarthy? Bueno, pues entonces recordarán que el acuño el término“inteligencia artificial”. Lo hizo en este año.
1965
  • ELIZA es diseñado en el MIT con Joseph Weizenbaum a la cabeza, aunque se comenzaron los trabajos en 1964 y terminaron en 1966. Fue uno de los primeros programas en procesar “lenguaje natural”. Parodiaba al psicólogo Carl Rogers e intentaba mantener una conversación de texto coherente con el usuario. Si bien “no piensa” (porque sigue en funcionamiento) reacciona a palabras clave, con lo cual se produce una interacción “humana”.
1966
  • El Centro de Inteligencia Artificial del Stanford Research Institute (ahora llamado SRI International). Robot “Shakey”. El primer robot móvil que combina movimiento, percepción y solución de problemas.
1983

  • ARPANET se separa de la red militar que la originó, pasando a un uso civil y convirtiéndose en el origen de Internet.
1997
  • La computadora Deep Blue, le gana al campeón de ajedrez Garry Kasparov.
2011
  • La súper computadora Watson, le gana a dos de los mejores concursantes del juego Jeopardy!
2014
  • La computadora Chatbot “Eugene Goostman”, simula ser un niño de 13 años de edad y convence a 33% de los jueces que lo interrogaban. Todavía está en análisis, determinar si pasó la Prueba de Turing.
2015
  • El programa AlfaGo vence a Fan Hui, el campeón europeo de Go.
2016
  • La computadora Emma, diseñada para la investigación y consulta financiera, le gana en velocidad a la reportera Sarah O’Connor.
  • El programa conversacional, Chatbot “Tay”, “aprende” del entorno y se vuelve agresivo y grosero.

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A manera de ¿conclusión?

La Inteligencia Artificial, como lo ha ido descubriendo las mentes más brillantes de la humanidad, necesita el impulso multidisciplinario más capaz del orbe.

El mundo fantástico y asombroso que nos hemos prometido con la Inteligencia Artificial, no aguarda con muchísimas preguntas que no podemos responder en este momento:  ¿qué de los seres humanos sin acceso a la educación y a la tecnología?, ¿qué de las relaciones humanas?, ¿qué de la economía?

Podemos imaginarnos y discurrir sobre el futuro de la raza humana, repensarnos en un mundo con inteligencia artificial y robots que cambiarán las relaciones de producción y acumulación de riqueza, pero ¿cómo nos afectará todo eso?, desempleo; rezago, subdesarrollo, más explotación, acceso a la información, diferencias más agudas entre países y personas, minorías súper privilegiadas, más que ahora; pero también podemos imaginarnos un mejor planeta, una sociedad mejor organizada y más humana gracias a lo “no humano”. Esperemos que nuestras creaciones sean cada vez más inteligentes.

 

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