Mara, hoy nos hemos llenado de vergüenza y espanto

Mara nació en Veracruz. Mara como mi madre, mi hermana, mis sobrinas, mis primas, mi esposa, mis amigas y todas las mujeres que he amado y querido a lo largo de mi vida, tenía esperanzas, sueños, metas por alcanzar como todo ser humano; Mara era  estudiante, joven y merecía divertirse y vivir sin miedo.

Mara Fernanda Castilla Miranda de 19 años, era una muchacha alegre, “amiguera” y “parlanchina”. Le gustaba, como a cualquier ser humano de su edad, divertirse, salir al antro y bailar con sus amigos. También gustaba de ver el cine de Disney, ese de caricaturas. Nació en Veracruz y se fue a Puebla a estudiar Ciencias Políticas en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

¿Y quién iba a penar que desaparecería tras abordar un Cabify? Karen, su hermana, no la volvió a ver y tampoco sus padres y hoy la encontraron muerta, como a muchas, sin razón, sin motivo.

La rabia nos inunda, la desesperanza también. Porque todas las muertes carecen de sentido y llenan de espanto. L amuerte, esa que se ha enseñorado en el México del siglo XXI; el México donde dice enrique el mínimo, que no pasa nada y está todo bajo control. Este México donde el tejido social se ha desdibujado tanto, que no es posible caminar sin miedo en el día, en la noche, en la banqueta, en el carro, en el camión o el metro (para los de la CDMX).

¿Acaso toda mujer en este país debe tener miedo de andar sola por las calles, miedo a abordar un taxi, un autobús y a estar en su casa?

Este 15 de septiembre, le fallamos a Mara y a todas las mujeres del país. Hoy el “Viva México” sonará más hueco. Hoy nos hemos llenado de vergüenza y espanto.

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