El bufón y el asesino

Regularmente, uno sale antes que otro. Cuando son la misma persona, puede convertirse en un peligro y en una amenza constante. Si ese bufón se postula para presidente de un país, digamos, USA, entonces la amenaza y el peligro son globales.

Sumemos que las impertinencias de Trump se ven constantemente cubiertas por miles de medios nacionales e internacionales; pero son estos mismos medios los que le prestan menos atención a las políticas que impulsa y no comparan a éstas con los “ideales” u objetivos del bufón de la Casa Blanca (la de USA, no la de México). ¿Qué hacer, qué pensar ante esta andanada de espectáculo del horror y estupidez de estos 10 meses de sosobra; pero tal vez, sólo ha sido un proceso de diversión sin precedentes en el mundo: un proceso de divertimento a costa del tipo en el centro de los reflectores y que llevan al cabo los que están detrás del escenario, incluyendo a sus hijos y su esposa. Un gran y perverso diverimento del que no se dan cuenta ni sus socios (la clase gobernante mexicana, por ejemplo), ni sus adeversarios, incluyendo al hombre de Corea del Norte: Kim Jong-un.

Lo cierto es que mientras Trump asegura que los focos hagan ver en primerísimo plano sus desplantes y actitudes infantiles, atrás, en el fondo, se comienzan a tejer las políticas que aseguran una mejor forma de enriquecer a los grandes empresarios y financieros estadounidenses y que a la larga, asegurarán la ruina para millones de personas en USA y en el mundo.

Las consecuencias (y las habrá, no les quepa duda), son irrrelevantes para los republicanos —imbricados en lo más profundo con los intereses de los grandes capitales devastadores de naturaleza y humanidad— y la población afectada es, para los políticos, despreciable. Mientras todos volteamos a ver las locuras y payasadas de Trump (como en México las de enrique el gris), las esferas políticas preparan más leyes, ordenamientos y reglamentos que benefician a sus patrocinadores y a sus familias, expulsando a la miseria a los pobres y a la extinción a los miserables.

De uno y del otro lado del Río Bravo, los políticos se emepñan en modelos que no hacen sino socavar la economía y el bienestar de quellos trabajadores que crean la riqueza por ellos consumida y disfrutada.

Siguen en la CAsa Blanca y en Los Pinos, sin entender que no entienden y creyendo que la Historia no los tocará y no los señalará como los sátrapas que son y han sido.

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