Sobrinos del tío Gamboín admiradores del Chavo del Ocho.

Peñalandia

Recelamos de Peñalandia, donde todo transcurre sin corrupción, sin asesinato, secuestros, sin asaltos, ¡menos ún! feminicidios; donde gobernadores y alcaldes cooperan con SEGOB Y HACEN QUE EL PLAN MAESTRO de enrique el míno —que sin duda allá le llaman enrique el grande— peñalandia donde no hay impunidad y todos están de acuerdo, peñalandia donde “todos los chiles les embonan” y crecen a tasas ed 6% anual y son amiguis e Trump y Putin al mismo tiempo; peñalandia donde viedgaray es el canciller de cancilleres y es a las RE lo que Bohor a la mecánica cuántica.

En fin que vemo lejana la peñalandia de enriquito

Pero de este lado de la acera, no enorgullecemos de la selección de fútbol y eecupimos sobre los campeones de robótica (Mientras sean de universiadades públicasy deseamos como nuestro “no-va-más” que nuestros hijos estudien en la Ibero o “algo mejor si lo hay”; de este lado despotricamos del sistema pero desemos ver a nuestros hijos dirigiendo el sistema para que “tengan varo” y sean tan impunes como los impunes de ahora. Lloramos ante los escombros y lo olvidamos ante una tarjeta, una despensa o un contrato con el gobierno. Nos quejamos de Televisa pero nos gastamos las series de Netflix en 24 horas y nos sentimos orgullosos de ser los primeros en el planeta en hacer esa proeza.

Y así vamos, por la cotidiana calle y el rutinario recorrido, siendo los mismos sobrinos del tío Gamboín y admiradores del Chavo del ocho.

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