como pintura del Bosco

Imaginen una clase política, gobernante a la que les gustara pensar, prepararse todos los días (como hacen las grandes mentes edl planeta, como dicen algunos), leer algo más que leyes y tratados.

Sin duda alguna serían seres humanos un poco sabios, a pesar de sus ansias de poder o de dinero. Tendrían una pizca de simpatía por los pensadores, por matemáticos, físicos, por filósofos, por sociólogos, psicólogos y demás pensadores por desentrañar el comportamiento y desempeño de la sociedad. Estarían preocupados por impulsar a las universidades públicas.Podrían dilucidar sobre la coneniencia d tener una sociedad más sana, más pensante y sobre todo, dejarían de tenerle miedo a la disidencia y a la inteligencia. enrique el mínimo ¡leería! y Nuño sabría ler, así como AMLO tendría opciones sobre cómo construir un modelo realmente nuevo de nación y sus corifeos, de todos, serían más pensantes y menos vicerales y groseros.

Los narcotraficantes tendrían, tal vez más conciencia social y sus ganas de dinero y lujos serían más mesuradas, menos vulgares. La literatura y el arte en general explotría en oleadas de calidad y pofundidad nunca antes vistos.

Las industrias y empresas verían las bondades de repartir mejor la riqueza y tener empleado y obreros más felices, preparados y bien remunerados. El turismo sería un paraíso de ingresos y bajaría la migración como Trump lo sueña.

Pero sucede que toos estos políticos y gobernantes son un poco menos que analfabetas funcionales, que no alcanzan a entender la importancia sustantiva de la investigación en ciencia pura y menos aún la investigación humanística, ni soñando podrían imaginar los beneficios de la investigación sociológica.

Sólo imaginen un país sin tantos idiotas al mando, como pintura del Bosco.

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